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Contenidos del Informe general.
La información que se presenta en este informe corresponde
a datos provenientes de algunos servicios integrantes de la
red de usuarios del Instrumento de Registros de Casos de Violencia
Familiar contra la Mujer (*); que coordina el Consejo Nacional
de la Mujer.
Los contenidos temáticos
del Informe incluyen los siguientes capítulos:
1. Accesibilidad a los Servicios y antecedentes de consultas.
2. Violencia y situación vincular de la consultante
y el agresor: reproducción intergeneracional de la
violencia.
3. Cronicidad de la problemática y desencadenantes
de la consulta.
Comentarios a los resultados obtenidos.
1) Accesibilidad a los Servicios y antecedentes
de consultas.
El medio de acceso a los
servicios que registra mayor incidencia sigue siendo la comunicación
informal ("por un conocido"), tal como se registraba
en informes anteriores. En segundo y en tercer lugar le siguen
las derivaciones por juzgado (aunque con variaciones significativas
entre servicios) y las derivaciones "por otro servicio"
. Siguen siendo también muy pocas las derivaciones
de policía, y en una posición intermedia se
ubican "los medios de comunicación" (como
canal de información o referencia); y la escuela o
gabinete escolar (cfr. Cuadro Nº1
y Gráfico Nº 1). Es de destacar que la calidad
de la información en este caso es muy buena (ya que
los índices de "no respuesta o falta de información"
son bajos).
En lo que respecta a los antecedentes y canales de consulta
anteriores -vinculados siempre a la problemática de
violencia- se observa (en coincidencia con las tendencias
registradas en informes anteriores) que las mayores consultas
la realizan las mujeres en el ámbito judicial, a través
de la presentación de denuncias, seguidas de un alto
índice de "exposiciones policiales". Sin
embargo, las consultas a "otros servicios" registra
índices bastantes más inferiores. Esta situación
podría estar indicando una falta de articulación
real entre estos sectores (policia, justicia y servicios especializados
en violencia), conjuntamente con el reconocimiento de que
las mujeres privilegian el canal judicial y policial al momento
de canalizar algún tipo de atención a su problemática.
(cfr. Cuadro Nº2 y Gráfico
Nº2).
1. Violencia y situación
vincular de la consultante y el agresor.
El Cuadro Nº 3 permite
apreciar el tipo de vínculo que une a la mujer con
la persona a quién denuncia como agresor: como se aprecia
el mayor porcentaje corresponde a "concubino o cónyuge"
seguido de "exparejas". Ambas categorías
constituyen entre el 80 y 90% de los casos. Las restantes
categorías tienen un peso mucho menor con variaciones
entre servicios. El caso de "novios" registra un
índice muy bajo de casos (por debajo del 2%). (cfr.
Cuadro Nº3, Gráfico
Nº3).
La información sobre antecedentes
de violencia en la familia de origen, de la consultante y
del agresor, brinda sólo tendencias aproximadas -ya
que se registra un importante índice de "falta
de respuesta". En muchas circunstancias las consultantes
no saben o no quieren dar información sobre dicha situación
(especialmente cuando se trata de informar sobre el agresor),
y ocurre también que el tema no llega a tratarse en
la entrevista de admisión (cuando se aplica el instrumento
con el que se produce esta información). De acuerdo
con ello los cuadros que se presentan sólo deben considerarse
a título tentativo, muy preliminar; con el sólo
objeto de evaluar las grandes tendencias. Entre dichas tendencias
se observa que los antecedentes de violencia física
en la familia de origen tanto de las consultantes como del
agresor alcanzan índices altos y significativos (según
estos datos esa incidencia hablaría de que al menos
el 40 a 50% de los casos registra antecedentes de violencia
física en su familia de origen -tanto para la mujer
como para el agresor). Igualmente alto es el índice
de casos que declaran haber sido testigos de violencia en
su familia de origen (dado que son ítems independientes
un mismo caso puede haber sido víctima de violencia
y testigo de violencia); seguido en tercer término
por los casos de "abandono". La información
sobre "abuso sexual" en la familia de origen es
absolutamente irregular y poco confiable -lo que se explica,
seguramente- por las dificultades que presenta el tratamiento
de este tema presenta en el marco de las primeras entrevistas).
cfr. Cuadro Nº4, Gráfico
Nº4).
En lo que respecta a la reproducción intergeneracional
con los propios hijos se observa marcadas diferencias entre
la presencia de violencia hacia los hijos por parte de la
víctimas y por parte del agresor. Las mujeres declaran
ser mucho menos violentas con los hijos con respecto a lo
que dicen son los agresores (entre el 3 y el 30% entre las
primeras y entre el 40 y 70% entre los segundos). Pese a ello
es de destacar que se reconocen en una proporción significativa
como "violentas -psicológica o físicamente-
con sus propios hijos". Aunque hay notorias diferencias
entre servicios, la tendencia general en lo que respecta a
las diferencias entre la víctima y el agresor se conserva
(cfr. Cuadro Nº5, Gráfico
Nº 5).
La cronicidad en la exposición a violencia que presentan
las consultantes varía bastante según sean los
Servicios referentes. En un caso el mayor porcentaje se concentra
en la categoría de 1 a 5 años (desde el inicio
de la violencia al momento de consulta); sin embargo, lo más
frecuente se observa en los casos que llevan entre 10 a 20
años (llegan a representar más del 30% de las
consultantes). La calidad de esta información varía
bastante entre los Servicio, por lo que no resulta posible
sacar conclusiones de conjunto: el rasgo invariante es la
cronocidad que presenta la problemática al momento
de la consulta (cfr. Cuadro Nº6
y Gráfico Nº 6).
Los factores que desencadenan la consulta,
es decir, las razones que las mujeres creen reconocer como
las que las decidió a consultar, no resultan para nada
nítidas. En todos los casos a excepción de un
Servicio, la categoría más frecuente es "otras
razones", es decir, que ninguna de las razones que se
enumera en el Instrumento es la principal causa de consulta.
La excepción la constituye el Servicio de Comodoro
Rivadavia que registra un importante porcentaje en "conocimientos
por otras personas", es decir, que las mujeres refieren
haberse decidido a consultar porque conocieron otros casos
similares al suyo que consultaron a ese u otro servicio. Las
restantes razones potencialmente desencadenantes de consulta,
que registran una presencia relativamente significativa, son
la aparición de "golpes a los hijos" y el
tomar conocimiento de situaciones de "adulterio"
por parte del agresor. Según pudo indagarse en el espacio
de Talleres en los que se discuten estos resultados, en muchas
ocasiones las mujeres no son capaces de reconocer de manera
conciente cuál ha sido el factor movilizante para decidirlas
a consultar. Ello se traduce en que en ocasiones simplemente
refieren que "ya se han cansado" o que "no
dan más" y entonces deciden consultar (cfr. Cuadro
Nº7 y Gráfico Nº 7).
El motivo de consulta más frecuente es la violencia
física y psicológica. Aunque ambas categorías
se discriminan lo usual y esperable es que allí donde
se registre violencia física también se sufra
violencia psicológica. Por ello, en todos los casos
los porcentajes se igual entre las dos categorías,
o, más frecuentemente la violencia psicológica
supera a la violencia física: la primera regitra valores
que van entre el 74 y 98% de los casos; mientras que la segunda
se ubica entre el 70 y 83%). Por violencia psicológica
se entienden diversos tipos de maltratos verbales y actitudinales
hacia las mujeres (expresados a través de insultos,
de burlas, de subestimaciones en público o privado,
etc.). La violencia física en cambio se refiere a los
casos en que se registran golpes o agresiones semejantes,
con alguna consecuencia física (que puede ir desde
lesiones leves a graves). La violencia económica aparece
como la tercer causa de violencia referida por las consultantes,
y consiste en todas aquellas conductas ejercidas por el agresor
tendientes a limitar o controlar el uso y diposición
de dinero por parte de la mujer. Esto tiene como consecuencia
más inmediata el aislamiento de la víctima y
la dependencia del agresor para toda decisión, compra,
traslado, etc.
Las categorías no son excluyentes entre sí,
de modo que las mujeres que declaran padecer este tipo de
violencia (que representan entre el 50% y el 75% de los casos)
pueden ser al mismo tiempo víctimas de otros tipos
de violencia. La violencia sexual -entendida como distintos
tipos de abusos, incluída la violación, aún
al interior de vínculos conyugales- tiene un incidencia
más baja (entre el 30 y el 50%); aunque hay que tener
presente que la declaración de este maltrato no sólo
puede ser más díficil durante las primeras entrevistas
(en las que se completa el Instrumento de Registro), por razones
de pudor sino también porque muchas mujeres no la registran
como violencia, a pesar de estar siendo sometidas y maltratadas
en el terreno sexual (cfr. Cuadro
Nº8, Gráfico Nº 8).
Nota: Servicios y períodos sobre los que se informa.
1) Servicio de Atención en Violencia Familiar. Servicio
de la Secretaría de Acción Social. Municipalidad
de Tigre. Provincia de Buenos Aires. 2001-2004
2) Servicio de Atención de la Violencia Familiar. Secretaría
de Bienestar Social. Area Mujer. Municipalidad de Comodoro
Rivadavia. Provincia de Chubut. 2002-2004
3) Servicio de Atención de la Violencia Familiar. Dirección
de la Mujer. Municipalidad de San Isidro. Provincia de Buenos
Aires. 2003-2005
4) Servicio de Atención de la Violencia Familiar. Fundación
CEIM. 2000-2005
5) Servicio de Atención de la Violencia Familiar. Fundación
PROPUESTA. Lanús. Provincia de Buenos Aires. 2001-2004
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